Lunes, 9 de enero de 2012
Paloma Villarejo

Lucía y los cuerpos no tan celestes

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Si hay algo en esta vida que considero despreciable es ver cómo hay gente que enarbola por encima de nuestras cabezas la ley del embudo y se queda tan pancha. Que qué ley es ésa. ¿Se ha votado en el congreso y no nos hemos enterado? Tranquilos, por desgracia, esta ley la conocemos todos porque siempre tenemos alguna vecina o algún cuñado que abusa de ella. La ley embudo consiste en que la vecina o el cuñado, o ambos, se quedan con la boca grande y la utilizan para  medir sus cosas y dejan la boca pequeña y ridícula para el resto de los humanos.

Pero quien más la conoce y  la utiliza es nuestra escritora Lucía Echevarría  porque va soltando perlas como “En España no se lleva ser honesto”. Se refiere a la cantidad de piratas deshonestos  que se han descargado de internet su última novela en lugar de gastarse veinticuatro euros que cuesta un ejemplar. Tan enfadada está con los piratas que  ha amenazado con dejar la escritura porque no consigue ganar dinero para pagar el piso, el coche (dice ser como los demás mortales honestos que tienen gastos de piso, de coche…). Dice también que tendrá que buscar otro trabajo para ganar, por supuesto y por descontado, el plato de lentejas honradamente.

Y es que a Lucía le parece muy deshonesto que lectores que no pueden costear lo que vale su novela se hagan con ella por caminos fraudulentos a través de las descargas. Claro que plagiar… ¡Ah! Eso ya es harina de otro costal. Tres veces, tres  ha sido acusada de plagio. En otras palabras, puro y duro plagio. O sea, plagio deshonesto. La revista Interviu la acusó de plagiar al poeta leonés Antonio Colinas. Su primera novela incluía frases enteras literales de Nación Prozac, de la periodista y escritora  Elizabeth Wurtzel. Luego, fue el psicólogo Jorge Castello quien la denunció por copiar párrafos enteros de su artículo Dependencia emocional y violencia domestica.

Lo cierto es que Lucía siempre encuentra argumentos suficientes para seguir utilizando el embudo: que si intertextualidad, que si fue un error material por no haber señalado a pie de página la autoría de la fuente utilizada, que si  Clarín en su novela La Regenta copia la escena del teatro de Madame Bovary, que si… Y para arreglar las cosas soltó una frase lapidaria que la cubrió de gloria. “Estoy siendo víctima de un acoso mediático que me está resultando tan traumático como una violación”. Sin palabras se queda una cuando escucha éstas tan desafortunadas.

Eso se debe, Lucía, a que dejas  tus mejores recursos para cuando escribes tus novelas y por eso amontonas premios literarios como el Nadal, el Torrevieja, el Planeta. Premios todos llenos de claridad y honradez que en definitiva es lo que a ti te gusta. Y como  dices que vas a buscar otro trabajo y he leído por ahí que tienes el título de filología inglesa (supongo que eres la única española que no ha copiado en los exámenes) dedícate a la docencia. Yo llevo en ella veinticuatro años y todavía sigo  explicándoles a mis alumnos/as la diferencia entre plagio e intertextualidad. ¿Hiciste pellas ese día y por eso confundes los conceptos,  Lucía, querida? Confío en que cuando explicaron la definición de “honradez” estuvieras en primera fila…


Paloma Villarejo. Escritora y Profesora de secundaria



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1 Comentario
Alejandro
Fecha: Domingo, 22 de enero de 2012 a las 20:23
El que nace tonto y feo, tiene grandes posibilidades de que al crecer, se le desarrollen ambas condiciones.
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