Martes, 24 de enero de 2012
Federico Zaragoza
Santa Pola, también en valenciano.
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Hemos insistido en muchas ocasiones en el respeto y promoción del valenciano junto al castellano, y del inglés como lengua de nuestros conciudadanos europeos en Santa Pola: si el inglés es importante, el valenciano es parte inseparable de nuestra manera de ser, aunque si lo decimos en valenciano no nos lo publiquen.
No hemos tenido éxito. Nuestros gobernantes locales no consideran interesante promover el valenciano, e incluso todos los carteles publicitarios luminosos oficiales de la villa están en inglés y castellano, pero no en valenciano. Hasta el cartel que anuncia al ayuntamiento en su fachada después de la remodelación está en lacónico castellano: ya no tenemos “ajuntament”.
Soportamos, aunque votando simbólicamente en contra –nuestro voto no llega para más- que las intervenciones en valenciano de los plenos sean traducidas en las actas, por orden directa del alcalde, al castellano, como si el valenciano no fuera una lengua que se pudiera escribir, porque fuera demasiado bárbara y salvaje.
La reciente Ley 8/2010, de 23 de junio, de la Generalitat, de Régimen Local de la Comunidad Valenciana, viene en nuestra ayuda, diciendo literalmente en su artículo 124, a propósito de las actas de todas las reuniones oficiales del Ayuntamiento: “Las actas (...) se redactarán en cualquiera de las dos lenguas oficiales de la Comunidad Valenciana, y se respetará, en todo caso, la lengua utilizada por la persona interviniente. Cualquier miembro de la Corporación tendrá derecho a exigir, mediante petición expresa, la documentación a que se refiere este artículo en cualquiera de las dos lenguas de la Comunidad Valenciana.” Así lo hemos hecho, sin resultado.
La realidad también nos apoya: el Tribunal Superior de Justicia de la CV ha dado la razón al STEPV en su recurso contra una orden del Sr. Font de Mora, antes el peor conseller de educación posible y hoy presidente de les Corts: intentó implantar la enseñanza del chino mandarín en nuestra Comunitat, en clara provocación contra los que pensábamos que no venía a cuento enseñar Educación para la Ciudadanía en los centros docentes en inglés, y en detrimento del puesto que debía y debe ocupar el valenciano. La historia pone en su lugar a tan pintoresco personaje.
En Santa Pola hemos exigido, porque la ley nos invita a ello, que se respete la lengua de los intervinientes en los plenos, y además se rotule en las dos lenguas el ayuntamiento. Alguno se alegrará. Y, aunque sea como luchar contra molinos de viento, seguiremos defendiendo, en la lengua que sea, la lengua de nuestros padres y madres, la que hablamos y hablaremos entre nosotros, porque es la nuestra.
Federico Zaragoza Alberich. Concejal de Compromís per Santa Pola.